Tuesday, March 12, 2013

“Sentí la angustia de no poder meter los dedos en el pasado, y pegar los trozos de algún rompecabezas abandonado; pero el arcón de los juguetes se va olvidando, y al cabo, quien sabrá a donde fueron a dar los soldados de plomo, las cascos, las espadas de madera. Los disfraces tan queridos, no fueron mas que eso. …. La gran recompensa de la aventura de juventud debe ser la muerte.” Carlos Fuentes “Los días enmascarados” ‘Chac Mool’ pagina 509, líneas 51 – 59


El tiempo se va marchando, y nunca jamás podemos reclamar el pasado.  Es algo que nunca se puede visitar ni tocar, sino en sueños, diarios y conversaciones.  Si nos enfoquemos demasiado en el pasado, nos causemos daño, buscando por cosas que ya no existen.  En la cuenta “Chac Mool” Filiberto es un hombre que buscaba renovar su pasado.  Veía como las cosas no fueron el mismo, ni siquiera en un café a que visitaba.  Desde niñez, Filiberto había tenido una afición a arte indígena de México, y compra una estatua de ‘Chac Mool’, uno que el piensa es un imitación, pero que se convierte en un infierno viviente.

Alan Parish es un chico que encuentra, por chance, un juego llamado “Jumanji.”  Quiere jugarlo, pero cree que vaya a ser como cualquier juego.  Al empezar jugarlo con una amiga, ambos desconfían en el juego, y rápidamente se dan cuenta que no es cualquier juego.  El juego atrapa a Alan cuando el no sigue las reglas, y por 26 años se queda en este lugar.  Durante todo este tiempo, estoy seguro que el a menudo pensaba de lo que ya no tenia, pensaba de sus errores como chico, la relación no muy bien que tuvo con su padre, las cosas que ya no tenia, sus amigos.  Al fin, cuando pudo salir del juego, intentó reclamar su pasado, solamente para descubrir que todo que el tenia ya había desaparecido.  Su padre, muerto, el negocio, fallado y abandonado.  Cuando Alan se dio cuenta que el pasado ya se había ido, pudo terminar el juego, poner fin a los peligros del juego, y salvarse a si mismo y a otros.

Aunque no nos encontraremos con estatuas que viven, o juegos que traten de quitarnos la vida, no nos podemos preocupar demasiado con el pasado.  Como Filiberto y Alan, al tratar buscar reclamar lo que teníamos solo nos dará dolor, y tristeza.  El pasado nos ha ido, no volverá. Filiberto no pudo escapar su obsesión con el pasado, este afición que había tenido desde niñez, y al final, murió.  Alan fue capaz a alejarse de su pasado, y seguir adelante.  Es la única manera de poder vivir.

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