El tiempo se va marchando, y nunca jamás
podemos reclamar el pasado. Es
algo que nunca se puede visitar ni tocar, sino en sueños, diarios y
conversaciones. Si nos enfoquemos
demasiado en el pasado, nos causemos daño, buscando por cosas que ya no
existen. En la cuenta “Chac Mool”
Filiberto es un hombre que buscaba renovar su pasado. Veía como las cosas no fueron el mismo, ni siquiera en un
café a que visitaba. Desde niñez,
Filiberto había tenido una afición a arte indígena de México, y compra una
estatua de ‘Chac Mool’, uno que el piensa es un imitación, pero que se
convierte en un infierno viviente.
Alan Parish es un chico que encuentra,
por chance, un juego llamado “Jumanji.”
Quiere jugarlo, pero cree que vaya a ser como cualquier juego. Al empezar jugarlo con una amiga, ambos
desconfían en el juego, y rápidamente se dan cuenta que no es cualquier
juego. El juego atrapa a Alan
cuando el no sigue las reglas, y por 26 años se queda en este lugar. Durante todo este tiempo, estoy seguro
que el a menudo pensaba de lo que ya no tenia, pensaba de sus errores como
chico, la relación no muy bien que tuvo con su padre, las cosas que ya no
tenia, sus amigos. Al fin, cuando
pudo salir del juego, intentó reclamar su pasado, solamente para descubrir que
todo que el tenia ya había desaparecido.
Su padre, muerto, el negocio, fallado y abandonado. Cuando Alan se dio cuenta que el pasado
ya se había ido, pudo terminar el juego, poner fin a los peligros del juego, y
salvarse a si mismo y a otros.
Aunque no nos encontraremos con estatuas
que viven, o juegos que traten de quitarnos la vida, no nos podemos preocupar
demasiado con el pasado. Como
Filiberto y Alan, al tratar buscar reclamar lo que teníamos solo nos dará
dolor, y tristeza. El pasado nos
ha ido, no volverá. Filiberto no pudo escapar su obsesión con el pasado, este afición
que había tenido desde niñez, y al final, murió. Alan fue capaz a alejarse de su pasado, y seguir
adelante. Es la única manera de
poder vivir.
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